La propuesta de conformar una Red Interuniversitaria que aborde la producción de paisajes en las nuevas territorialidades de América Latina parte de reconocer los desafíos pendientes en torno al paisaje cultural en el campo científico, académico y de gestión, ya que en estos contextos, la reflexión sobre el paisaje construido suele emerger, bien como producto residual de las acciones en los diversos campos vinculados a la construcción del hábitat o bien, traccionada por las demandas de intervenciones más inspiradas en cuestiones pragmáticas que en preocupaciones por un aprovechamiento responsable de los recursos territoriales.

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Se advierte entonces, la necesidad de desarrollar nuevos conocimientos que aporten tanto a la formación académica en esta problemática como a la elaboración de instrumentos que, desde una mejor comprensión del paisaje y el territorio, como patrimonios de la diversidad contribuyan a optimizar la orientación de las acciones. La idea que anima al proyecto es el diseño y conformación de una red de instituciones académicas y de investigación cuyo objeto de conocimiento e investigación se articule sobre la producción de paisaje. Para ello el proyecto se propone construir las bases científico-técnicas y metodológicas y en un encuadre multiescalar que combina perspectivas teóricas y estudios de casos. El fin último es la generación de conocimiento para la acción investigativa, académica y de allí, producir insumos necesarios para la toma de decisiones para la producción y manejo más sostenibles de los paisajes con especial énfasis en el contexto latinoamericano.

Busca articular disciplinas e instituciones para la obtención de nuevo conocimiento de acuerdo a los hiatos identificados en la investigación científica, la formación universitaria y la gestión de los paisajes, con el fin de crear una acción integrada de conocimiento científico útil, transferible a actores relevantes que inciden en su construcción, aprovechamiento y uso pero fundamentalmente, que revierta en una formación universitaria responsable, acorde a los desafíos que las nuevas territorialidades de América Latina proponen en un marco de sostenibilidad y equidad. La Red de docencia e investigación Producción de paisajes en las nuevas territorialidades de América Latina construirá los fundamentos para las actividades futuras de investigación y formación académica en el marco del fortalecimiento institucional en un campo que actualmente constituye un espacio con graves deficiencias en el conocimiento, la formación y la gestión en los contextos iberoamericanos. Los resultados de la acción estarán orientados a:

1- lograr discernir las estrategias apropiadas para obtener un conocimiento científico abarcador, útil y transferible en relación con los procesos que transformación del territorio, el desarrollo de sus señas de identidad cultural y el incremento de la calidad de vida de sus habitantes.

2- un conjunto de insumos académicos que combinan los resultados de la investigación con las necesidades de las demandas de gestión en la formación de recursos humanos cualificados y

3- materiales para el diseño de una gestión y manejo más sostenible de los paisajes que generen un modelo de ordenación de territorio y de ciudad también más sostenibles.

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Paisaje y sostenibilidad para la construcción de la ciudad y el territorio del siglo XXI El paisaje como noción reconoce un alcance muy vasto. Los múltiples significados atribuidos y construidos desde distintas disciplinas y perspectivas llevan a precisar la pertinencia de abordar al paisaje y su problemática conexa en el marco de las investigaciones de los estudios culturales, en las nuevas territorialidades y especialidades emergentes en América Latina. Las transformaciones promovidas en el territorio y su alto impacto en la conformación del paisaje a través de la sustitución y/o eliminación de sus elementos que lo componen e identifican, constituyen señales inequívocas de las afecciones y procesos que actualmente tienen lugar en el conjunto de paisajes en general.

La incorporación de elementos vinculados a la mercantilización del paisaje, las actuaciones conducentes a la homogenización (Muñoz, 2008), o la destrucción del patrimonio ambiental (Fillet Capdepón, et al, 2010) por sólo mencionar algunos son fenómenos que dan cuenta de estos procesos de transformación. Pero, asociados a estos cambios, comienzan emerger demandas sociales respecto de la conservación o pérdida de algunos componentes conspicuos del paisaje cultural que además, son objeto de reclamo a las administraciones. Es aquí donde se comprende al paisaje como referente de la cultura que lo produce, reproduce o consume y como imagen del estilo de desarrollo (Gómez Orea 2002). Berque (2009) señala que el paisaje ni ha existido siempre como noción, ni tampoco existe como tal en todas las culturas. Es que el paisaje es una noción que con diversos significados, ha sido objeto de atención desde el renacimiento (Maderuelo 2005).

Pero es a partir del los trabajos de A.V. Humboldt, en el segundo cuarto del siglo XIX, cuando el paisaje deja de ser objeto exclusivo de contemplación para comenzar a incorporar la dimensión científica de la noción. El inicial abrigo de la geografía como área de conocimiento para el estudio del paisaje, dio paso a una multiplicidad de disciplinas como la ecología, la arqueología, la arquitectura entre otras, para que se ocuparan también del paisaje como objeto de estudio. Este abordaje multidisplinar contribuyó no sólo a enriquecer la noción sino a otorgarle el carácter polisémico que actualmente posee. Pero es justamente a causa esa polisemia del concepto y la vocación multidisciplinar de su abordaje, que la literatura utiliza diversos términos para referirse al paisaje: ambiente, territorio, espacio, entorno, contexto, aparecen sustituyéndose unos a otros en imprecisa superposición conceptual.

Así, el concepto paisaje parecería haber perdido transparencia y ganado en opacidad respecto de sus significados, alcances y contenidos. Frente a esta situación, Berque (2009) se pregunta por qué existe hoy ese desconcertante contraste entre los paisajes producidos por generaciones cuyo conocimiento o sabiduría “paisajera”, radicaba en el saber hacer mientras justamente ahora, en que se escribe, habla y piensa sobre el paisaje se destruye de modos diversos esa herencia: el saber hacer y sus resultados. Este interrogante da lugar a sumar un tercer enfoque de abordajes del paisaje. A la comprensión estética y el abordaje científico se suman las vinculaciones afectivas y empáticas con la expresión fenoménica del paisaje (Gonzalez Bernáldez, 1985). Pero estos enfoques tienden a complejizarse aún más en territorios donde se impone la condición periférica (Hiernaux y Lindón, 2004).

Es que la comprensión de los fenómenos que tienen lugar en los procesos de construcción del paisaje encuentra nuevos desafíos para su investigación y análisis por las propias condicionantes de los contextos periféricos para pensar el paisaje. El paisaje, como comprensión patrimonial del territorio, que trasunta la noción de entorno y permite una comprensión y valoración de los productos del trabajo humano en articulación con la naturaleza, aún no constituye una noción instalada en las representaciones sociales de los territorios particularmente, los territorios periféricos, las ciudades fragmentadas y no consolidadas de esos mismos territorios en los que los paisajes dan cuenta de los desafíos a la sostenibilidad en los que se desenvuelve la ciudad y el territorio. En el escenario actual, el paisaje se muestra mediando la comprensión de los fenómenos, procesos y actores que guiaron la antropización del espacio y por tanto, la conformación del territorio.

Si el “territorio da testimonio de una apropiación a la vez económica, ideológica y política (por tanto, social) del espacio, por grupos que se dan una representación particular de ellos mismos, de su historia y de su singularidad”, (Di Meó, 2000 en Laurelli et al 2004: 435) la territorialidad “devela las secuelas clave de la producción del territorio y de los procesos territoriales, la manera en que el territorio se construye en función de representaciones y praxis de los miembros de una colectividad comprometidos en una acción común que exija un mínimo de mediación social” (Laurelli et al,2004: 436) Por otro lado, una de las tesis nuestro análisis e interpretación de los mismos hechos que han perfilado una y otra vez las teorizaciones sobre el paisaje -entendiendo que el concepto de cultura es uno de los elementos fundacionales de la noción de paisaje-, consistirá en precisamente una excitación de algunas de esas claves, para que diluyan, o quizá se contenten con retrasar, las imposiciones mediático-consumistas de las miradas, que sólo se constituyen como testimonio y convalidación de una experiencia homologada con anterioridad por los medios de comunicación (landscape branding) y ya es consustancial con nuestros hábitos. Entonces, el paisaje como imagen percibida del proyecto territorial implementado, proyectado, consensuado o impuesto, posee la capacidad para la modelización de escenarios que permitan promover estrategias de ordenación más sostenibles (Sánchez y Pastor, 2009). Desde esta concepción es que nos interesa como objeto articulación interinstitucional y transdisciplinar de investigación, formación de recursos humanos y para la gestión ambiental y cultural. Además, teniendo en cuenta la creciente preocupación por la desestructuración de los espacios urbanos, en particular los espacios públicos, en función de cuestiones de orden cultural y socio-ambiental confieren a la investigación del paisaje, particularmente, del espacio urbano nuevas exigencias conceptuales. En general se verifican lagunas teórico-prácticas relativas a la definición de marcos integrados de abordajes y desempeños (funcionamientos, rendimientos), motivo por el cual escasean orientaciones como también instrumentos adaptados a la complejidad de los contextos socio-ecológicos del paisaje urbano. En este contexto, interesa el estudio de las prácticas e imaginarios asociados a la conformación del paisaje urbano contemporáneo – los procesos socioespaciales, territorialidades y espacialidades de la vida cotidiana -, o sea, la investigación de la relación entre ambientes físicos y sociales, y las problemáticas urbanas asociadas, en términos de la realidad latinoamericana. Se supone que a través del perfeccionamiento de investigadores y la formación de posgraduados, se favorecerá el estudio, la difusión y la aplicación de esta metodología. Se propone entonces la consolidación de alianzas estratégicas con potencial para fortalecer sinergias técnico-científicas interinstitucionales e internacionales, y contribuir al conocimiento de los sistemas urbanos en una perspectiva de mejorar la calidad de vida. En este sentido, el conjunto de antecedentes temáticos y de interacciones previas de los grupos participantes, concurren en señalar la oportunidad de la propuesta para el abordaje de una problemática de manera integral que abarca desde la producción de conocimiento a la gestión del paisaje con especial énfasis en la formación del capital humano en diversos niveles mediante la articulación de redes y desde la innovación.